Confesión de Fe

Lo que creemos

El Evangelio es la esperanza del mundo. En las escrituras encontramos las columnas sólidas de nuestra Fe reflejando la Providencia, el Poder y la Provisión de Dios al reconciliar consigo mismo a sus criaturas por medio del perfecto sacrificio de Cristo en la cruz. En luz de esto, intentamos ser explícitamente Cristo céntricos en toda predicación, enseñanza y labor práctica.

Creemos que:


Distintivos Teológicos

Así como nuestra Confesión de Fe consiste en las creencias básicas esenciales reconocidas históricamente dentro de la columnas de la ortodoxia cristiana, existe un número de convicciones teológicas secundarias las cuales creemos y practicamos con pasión aunque respetamos a aquellos que creen diferente.

Estos distintivos representan áreas de doctrina y práctica:


Soberanía Divina

Dios es Soberano sobre todas las cosas y no existe aspecto o realidad fuera de su control.

Aunque esta regla se extiende a toda cosa, su soberanía sobre la obra de salvación es para nosotros un distintivo teológico.

Creemos que es un bien glorioso, la noticia de que la salvación no depende de los deseos u obras del ser humano, pero que tiene su fundamento en el eterno decreto de elección de Dios. Aunque el hombre es totalmente responsable por su pecado, éste no posee el deseo o la obediencia suficiente para seguir a Dios, y es Dios en su infinita misericordia quien atrae al ser humano a sí mismo por medio de su Espíritu Santo y los salva efectivamente (Salmo 115:3, 135:6; Efesios 1:3-14, Romanos 8:26-9:23; Filipenses 1:29; 1 Tesalonicenses 2:13).


Los dones del Espíritu

Los dones del Espíritu que vemos ejercitados en las Escrituras, no han cesado con la muerte de los Apóstoles o el cierre del canon bíblico. Estos dones están disponibles hoy y deben ser deseados y practicados en sumisión al Espíritu Santo y con el respaldo y dentro de los parámetros expresados en las escrituras (Romanos 12:3-8; 1 Corintios 12-14; Efesios 4:1-16).


Obediencia al mandato de hacer discípulos

Nosotros creemos que es un privilegio que Dios nos involucre a nosotros en su plan de reconciliar consigo al mundo. Así, tomamos en serio y con obediencia la tarea de Ir y hacer discípulos (Mateo 28:19)


Los roles complementarios del hombre y la mujer

Hombre y mujer son absolutamente iguales en esencia, dignidad y valor, pero diferentes por diseño divino. Como parte del buen orden que Dios ha creado, hombre y mujer deben tener diferentes pero complementarios roles de responsabilidad en el hogar y en la iglesia, especialmente en áreas de autoridad. Estas distinciones son una gracia que Dios concede al hombre y la mujer y deben ser protegidas, preservadas y practicadas para Su gloria y nuestro gozo (1 Corintios 11:2-16; 14:33-35; Efesios 5:22-33; Colosenses 3:18-19; 1 Timoteo 2:8-15; 1 Pedro 3:1-7).


Bautismo en agua

El bautismo no tiene ninguna virtud salvadora. Este es una manera en la que aquellos que han profesado ser seguidores de Cristo, expresan públicamente su fe para testimonio a otros. Nosotros nos adherimos a la práctica del bautismo por inmersión para representar la muerte y resurrección de Cristo (Mateo 28:18-20; Hechos 2:38; Romanos 6:1-11).


La cena del Señor

La participación en la Mesa del Señor o Santa Cena, no posee ningún poder místico. Es solamente un acto o práctica que llevamos a cabo para recordar su muerte. Creemos que es parte de la tradición que ha sido pasada durante siglos desde el inicio de la iglesia del Señor (Mateo 26:27, 28; 1 Corintios 11:23-25)

JA Pérez

Autor

Dr. JA Pérez es escritor, misionero y precursor de movimientos de cosecha en América Latina. Con una trayectoria ministerial de varias décadas, decenas de libros publicados, y miles de líderes entrenados, sus esfuerzos hoy alcanzan a millones de vidas en todo el continente.

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